La difusión de un video en las redes sociales hizo público un caso de violencia de género en Concepción. Tras la circulación de las imágenes, en las que se observa a un hombre golpeando el parabrisas de una camioneta, la víctima decidió romper el silencio. A través de una carta publicada en Facebook, la joven expuso el sistemático hostigamiento que padece por parte de su ex pareja y exigió la urgente intervención de las autoridades.
El detonante de la publicación ocurrió el pasado fin de semana largo, cuando el agresor violó una restricción perimetral vigente. Tras perseguir a la víctima y a sus amigas, el hombre se trepó al capó de una camioneta para intentar destruir el parabrisas a golpes de puño.
“Decido escribir esto porque en las últimas horas se viralizaron videos, sin nuestra autorización, de una situación terriblemente angustiante que vivimos el domingo a la madrugada con mis amigas, y veo con mucha impotencia cómo gente que no sabe absolutamente nada del contexto opina, juzga y habla cosas que no son”, relató la joven, identificada con las iniciales M.C., para aclarar el trasfondo del ataque.
Denunció una década de calvario
Lejos de tratarse de un episodio fortuito, la víctima remarcó que este hecho representa la escalada de un acoso que arrastra desde hace años. “Quiero que sepan que lo que se ve en esos videos no fue un hecho aislado. Lo que pasó el domingo fue el límite de un calvario que vengo viviendo desde hace más de diez años”, denunció.
En su descargo, la mujer identificó con nombre y apellido al atacante: “La persona que se subió al capó de la camioneta, golpeando con violencia el parabrisas para destruirlo mientras nos gritaba una y otra vez que nos iba a matar, es Carlos Luciano Nieva. No fue un impulso; fue el reflejo de la violencia extrema que este tipo es capaz de ejercer”.
El relato expone una persecución constante que afecta a todo el entorno de la denunciante. Según explicó, el acusado “maneja un taxi en Concepción, usando ese auto como una herramienta para perseguirme”.
“Venimos sufriendo un hostigamiento y acoso sistemático, porque no solo soy yo quien padece esta situación, sino que se extiende a todo mi círculo, nos persigue, nos vigila, sabe nuestros horarios y las actividades que realizamos, sabe qué vehículos usamos, donde vivimos, pasa gritando por mi casa y las de mi entorno, deja notas perturbadoras y más... Ha utilizado decenas de números de WhatsApp y perfiles falsos en redes sociales para amedrentarme”, detalló sobre el asedio diario.
El pedido de justicia y empatía
A pesar de haber recurrido a las vías legales, las medidas de protección han resultado insuficientes para frenar al agresor. “Lo denuncié hace más de 3 meses, y actualmente él tiene una medida cautelar de prohibición de acercamiento y de contacto hacia mi persona. Hoy decido hablar en primera persona porque las víctimas no podemos seguir viviendo encerradas, con miedo, ansiedad e inseguridad, mientras un violento que no respeta las órdenes de la justicia sigue su vida como si nada”, sentenció con profunda indignación.
Por último, la joven apeló a la conciencia social y a la celeridad judicial ante un panorama que pone en riesgo su integridad física y la de sus allegados. “También hago un llamado a la sociedad, a los vecinos y a quienes conocen a este sujeto y todavía minimizan, justifican o silencian lo que hace: la indiferencia también es cómplice. No voy a naturalizar más la violencia ni las amenazas de muerte. La justicia ya está actuando, y solo queremos que la ley actúe con la seriedad y la urgencia que corresponde antes de que tengamos que lamentar algo peor. Queremos vivir en paz y sentirnos seguras”, concluyó.